martes, 4 de julio de 2017

Mi pequeña bella/triste canción.

Me di cuenta de que 
te olvidé
cuando tu música dejó de doler.
Ahora
será dolor de otras.
Es triste no poder llorar tus canciones,
cuando suenan tus palabras
como lo hacen cualquier otras,
cuando ya no formas parte de ellas.
Ya no hueles a mis ganas de vida
Ya no sé dónde estás.
Me da pena haberte olvidado
porque sé que mientras te quería
seguías doliendo,
pero al olvidarte
ya no te siento.
Es triste que la belleza de quien fue todo
se haya quedado en un simple recuerdo,
olvidado
solo siento el vacío de alguien
que despierta en la calle sin cartón,
con trampa.
A pesar de todo esto
no quiero que vuelvas
pero tú,
siempre serás
mi tristeza más bella.
Ya no reconocerás mi voz entre tanto laberinto
el papel quedó manchado por una línea
que ya no sabe dónde va.
Lo rompo.
Ensucio y no escribo. Arrugo. Lo tiro.

domingo, 30 de abril de 2017

Las mujeres disecadas.

Somos mujeres libres
Mujeres disecadas.
De fuego, flores y dientes
en sus entrañas
Apoyándose juntas
Llenas de lucha de pies a cabeza.
Ay.
Nuestras voces gritan
Por las que quedaron secas
Y dejaron de clamar su voz.
Podemos destruir ciudades
con tan solo un pestañeo.
Dientes de león
bellos y salvajes,
casi se asemejan a ellas.
Ahora tranquilas
e insignificantes para otros.
Como viento para las flores mustias 
o ratas pisoteando por casas abandonadas.
Nos siguen sombras blancas
y gestos sin movimiento.
Aquellas mujeres
llevan en sus ropas
cosidas todas las palabras
que no les dejaron decir
pero también,
todos los discursos que gritaron
a plena voz en la calle,
que cruzaron y nos recuerdan
-Que fueron
y siempre serán-
no como almas perdidas,
violentas,
sino como mujeres libres
Mujeres disecadas.

lunes, 20 de marzo de 2017

Con permiso, buenas tardes.

Joven mujer de ojos azules.
Me remito a abrir la puerta de tus miedos.
Quítate las vergüenzas.
Que un dolor de pies o unos zapatos ajustados
no te impidan bailar con la vida.
Déjate sentir
vuelve a volar.
A veces, me dedico a mirarte 
sin que te des cuenta
e intento averiguar qué recorre tu pensamiento.
¿Qué piensas?
¿Qué callas?
Y cuando no lo consigo
me dedico a observar
como transcurre la primavera por tu boca.
Más tú que nunca
que yo lo seré tambíen saliendo a tu encuentro.
Que tus temores
se abran paso entre la multitud de la gente
y es que en el hueco de mi brazo izquierdo
he encontrado un montón de caricias
que te dejé sin dar.
Buscan la libertad de tu hombro
y la felicidad de tu cara.
Jamás quise dañar
a un alma libre y luchadora.
Ahora solo me dispongo
a invitarte a café
y no te reprocho el olor a humo
que desprende tu chaqueta vaquera favorita.

Todo se descompone
al sonar de una guitarra
que llora desafinada
y es que la primavera, se está escribiendo sola,
por ello,
creo que ya es hora de marcharme.

viernes, 24 de febrero de 2017

El silencio de las corcheas.

Mientras oía desde la terraza aquella canción que tanto habíamos bailado, en manos del vecino, me dieron ganas de volver a bailar.
Aunque todo puede ocurrir en un baile: aquella exaltación a la vida.
Cuando te acercas
cuando estás nerviosa
cuando tratas de seducir [y tú, siempre lo consigues]
cuando sientes que estás en el principio de algo maravilloso que va a comenzar
cuando piensas todo lo contrario
cuando huyes
o cuando dos personas se convierten en complices.
Aunque no todo ocurre entre dos, hay más de uno mismo ante la forma de vivir y como lo afronta.
Y es que la canción
que hable de tus mejores emociones
jamás será  interpretada ni por el mejor compositor.
Cuando crees encontrar a la persona con quien soñar, resulta que se encuentra a más de cien canciones de distancia.
En los recovecos de las notas están los detalles, detalles con los que se cuentan mejor las historias.
Agudos llenas de matices que nunca escucharás en ninguna canción.
No queda otra forma de escuchar tu voz, únicamente aprender a medir el tiempo en notas y la espera en claves de sol.
Sabes que no existe la posibilidad de soplar la separación que nos une, porque desde que te cruzaste en su compás sólo quieres componer sueños a su son.

Y en ese mismo instante, le pedí a la vida que me concediese un último baile.

viernes, 20 de enero de 2017

En la penumbra.

Háblame desde la penumbra.
Donde tu rostro brille más que nunca,
y donde las arrugas
sean solo las que se noten en la cama.
Donde tu pelo
se enrede entre mis manos.
Donde me agarras fuerte,
y por la cintura.
Donde el silencio se empapa de besos.
Donde le bailamos
más de una letra a Sabina
y tus manos empiecen a calentarme.
Que sean las culpables
de que mis miedos desaparezcan,
se es[fumen]
y ponerles una trampa
entre mis dedos de los pies
Creo que así no se atreverán
a visitarme
Porque me salvaste
Y porque ya no confío
en otras manos.

lunes, 9 de enero de 2017

"Ven que te tape que hace frío".

"Ven que te tape que hace frío",
te dije mientras mis manos
amarraban tu cintura
y pedían más calor y menos ropa.
Rodeé tu cuerpo
como si aquello
fuese lo más frágil
jamás tocado por mis extremidades.

Las inferiores palpaban
sintiendo que no merecían nada
de lo que tocaban,
y las superiores se pensaban
que aquello era pura adicción
y que ese cuerpo jamás huiría de ellas.



Tus lunares me reclamaban
mientras yo accedía a unirlos
por hilos finos de aire,
en los cuáles,
mis manos iniciaban aquel camino
y se contoneaban como un trapecista de circo
que teme caer a un vacío.

Y me hacía temblar, 
más
y más.
Pero de momento me dijiste que te tapase,
que hacía frío,
y yo simplemente
me dediqué a besar cada milímetro de ti,
creando una manta invisible hecha por mi boca sobre tu piel.
Y tú,
decidiste cerrar los ojos,
disfrutar
y atraparte en la manta que tanto calor emanaba.